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El conquistador que no pudo atravesar un río

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Tengo para ti una antigüedad de alto calibre. Esta estatua representa a un hombre que pudo vencer a ejércitos, conquistar tierras, expandir un imperio, enriquecer a quienes lo siguieron, pero no pudo cruzar un río. Te presento a Tutmosis III.


En 1480 a.C., el faraón Tutmosis III lanzó la primera de sus diecisiete campañas de expansión para alejar las fronteras del Nilo y así reducir la amenaza de invasores. Las guerras asiáticas de este faraón reflejan su carácter benevolente. A diferencia de sus antecesores, al momento de derrotar a los ejércitos enemigos, no castigaba a sus dirigentes o príncipes, sino que los llevaba a Egipto para ser educados junto con la realeza egipcia y, una vez adultos, los regresaba a sus patrias como embajadores de su imperio. A su vez, se caracterizó por usar un eficiente orden militar para controlar su imperio, promover el comercio y asegurar la tranquilidad en el Doble País (Alto y Bajo Egipto). Con un ejército equipado con la mejor tecnología de la época —como el carro ligero tirado por dos caballos y el hacha de guerra egipcia— y una marina ejemplar, amplió sus fronteras desde la cuarta catarata del Nilo hasta la frontera con Siria.



Este enorme conquistador, conocido actualmente como el Napoleón de Egipto, le aseguró, por lo menos a los siguientes siete faraones, desde Amenofis II hasta Tutankamón, un reinado relativamente pacífico y con una fuente de ingresos constante a expensas de los tributos de los pueblos conquistados. Sin embargo, algo que detuvo a este gran faraón fue algo que jamás pudo conquistar completamente: la psicología de su ejército.



Las campañas asiáticas revelaron la organización y el liderazgo de Tutmosis III, pero no era fácil sostener el esfuerzo militar en tierras tan lejanas. Los soldados encontraban allá un enemigo mucho más poderoso que cualquier guerrero: el temor religioso. El miedo a ser enterrados lejos de su patria los carcomía. Añoraban su país y esto lo reflejaron en la definición que hicieron de los ríos mesopotámicos: «Es agua equivocada, que retrocede y baja subiendo», ya que el agua fluye de norte a sur, en sentido contrario a las aguas del Nilo. Este temor impidió que Tutmosis III ampliara aún más su imperio.



El ser humano se ha puesto limitantes que, aunque parezcan irracionales, están enraizados en un objetivo de conservación de lo que encuentra valioso: la tradición, los rituales, la seguridad, la familia. ¿De qué manera se pueden expandir los horizontes personales? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a alejarnos de lo que nos motiva a crecer?



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Aprende más:

National Geographic. (23 de Julio de 2013). Tutmosis III, el ejército del faraón guerrero. Obtenido de historia.nationalgeographic.com.es: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tutmosis-iii_7467


Fuentes:

Estrada Laza, F. (N° 53). Egipto contra sus enemigos. El ejército de Tutmosis III. Historia National Geographic, 32-43.

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