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Los británicos se esfumaron

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea


“The Treaty of Paris”, por Benjamin West (1783)


En la Historia, hay momentos que se vuelven icónicos, que capturan la esencia de un acontecimiento y se convierten en símbolos perdurables. Uno de esos momentos es el Tratado de París de 1783, un hito de la independencia de los Estados Unidos que fue inmortalizado por el pintor británico-estadounidense Benjamin West en su obra “The Treaty of Paris”. En efecto, el tratado puso fin a la guerra entre estadounidenses y británicos, pero la pintura nos revela por demás el sentir del momento. ¡Los buenos deseos para las colonias recién independizadas se esfumaron junto con la delegación británica!



El 3 de septiembre de 1783, en el extravagante salón del Hotel d'York, en París, los representantes de Estados Unidos y Gran Bretaña se reunieron para firmar el tratado de paz. Este acuerdo puso fin oficialmente a la Guerra de Independencia de Estados Unidos y reconoció la soberanía de las trece colonias americanas. Un logro trascendental que merecía ser inmortalizado como mejor lo sabían hacer en la época, con una pintura.



Como ya era costumbre en estos eventos históricos, se solicitó al pintor Benjamin West que creara un retrato del momento de la firma. West era conocido por su habilidad para capturar la grandeza y la solemnidad de cada momento; sus obras daban fe de ello. Primero lo demostró retratando al General Robert Monckton, oficial del ejército británico y administrador de las trece colonias británicas de Norteamérica. Luego, su trabajo artístico lo llevó a retratar sucesos más amplios y complejos que le permitieron superar la pose de un militar uniformado; el reto se tradujo en la obra titulada “Tratado de Penn con los indios”, donde se muestra a William Penn, cuáquero, filósofo inglés y empresario de bienes raíces, firmando un acuerdo en 1683 con Tamanend, un jefe del Clan Tortuga Lenape. Más adelante, la manera en que consiguió congelar la violencia del hombre y el estruendo del mar en su representación de la encarnizada “Batalla de la Hogue”, le llevó a la antesala de su proyecto político-artístico más sensible: “Comisionados estadounidenses para Acuerdo Preliminar de Paz con Gran Bretaña” o simplemente “The Treaty of Paris”.



El cuadro muestra a los representantes estadounidenses, encabezados por John Adams, Benjamin Franklin y John Jay, sentados alrededor de una mesa, con un aire de triunfo y satisfacción en sus rostros. Pero sin mucho esfuerzo se puede notar un espacio vacío a la derecha de la mesa, el lugar donde debería estar la contraparte británica.


La última página del Tratado de París de 1783.


La historia cuenta que los delegados británicos, encabezados por el ministro de Relaciones Exteriores, Lord Shelburne, decidieron no aparecer en la pintura. ¿Por qué? Por una cuestión de protocolo, pero sobre todo por un orgullo malherido, una herida que les hizo esfumarse y no posar para la posteridad. Sus espacios aún reclaman un hueco que llenar en el lienzo de la Historia, aunque el espacio deja entrever el resentimiento y la tensión de la época, una realidad que desencadenó más adelante el esfuerzo de reconquista británica bajo la titulada guerra anglo-estadounidense de 1812.



Y tú ¿crees que el pasado puede hacerse escuchar desde la ausencia o los espacios vacíos?





 


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Fuentes:



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