Presentación estelar: Welles

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Bienvenido de nuevo. ¿Estás listo para ser engañado? Conozcamos al director que logró que la fantasía se convirtiera en realidad.


Orson Welles


El 6 de mayo de 1915, en Wisconsin, Richard y Beatrice Welles tuvieron un hijo al que llamaron Orson. A pesar del entorno rural, los padres de Orson le dieron una educación artística por la que pronto destacó. Sin embargo, su infancia no fue para nada fácil. Beatrice murió cuando él tenía nueve años. Su padre, un inventor exitoso, comenzó a beber cuando su negocio comenzó a fallar y murió cuando Orson tenía trece años. El Dr. Maurice Bernstein, un amigo familiar, se convirtió en su tutor oficial y, al notar el talento creativo del niño, lo inscribió en la escuela Todd en Illinois. Ahí Orson descubrió su pasión por el teatro.



Ya mayor, Orson Welles se mudó a Dublín. Se anunció como un exitoso actor de Broadway —no lo era— y fue rápidamente recibido. Cautivó al público en una producción de «Jew Suss» y le valió la suficiente fama como para volver a Nueva York y anunciarse en Broadway como una exitosa estrella del teatro en Irlanda —tampoco lo era—. A los diecinueve, descarado y seguro de sí, debutó en Broadway como Teobaldo Capuleto en «Romeo y Julieta». Su actuación llamó la atención del director John Houseman y lo contrató para sus proyectos teatrales.



La asociación Houseman-Welles fue crucial para el futuro de Orson. Formaron el Mercury Theatre, y tras varias producciones aclamadas se trasladaron a la radio para producir un programa semanal, «The Mercury Theatre on the Air», que se transmitió por CBS de 1938 a 1940. Durante este programa, el 30 de octubre de 1938, Welles emitió el programa que lo lanzaría a la fama. Adaptó la novela de H.G. Wells «La guerra de los mundos» y con gran habilidad lo disimuló como una transmisión de noticias que narraba con detalle una invasión alienígena que atacaba Nueva Jersey. Con efectos de sonido, informes y relatos de testigos presenciales, lo hizo sonar tan real que los radioescuchas se asustaron y lo creyeron un evento real. La histeria colectiva se convirtió en indignación cuando se supo la verdad; aunque Orson Welles se acababa de consolidar como el mejor narrador de su época e inmediatamente llamó la atención de Hollywood. En 1940, firmó un contrato con el estudio RKO para escribir, dirigir y producir dos películas. Con un envidiable control creativo total y un porcentaje de las ganancias, fue el trato más lucrativo hasta el momento con un cineasta no probado. Welles apenas tenía 24 años.



Primero, Welles intentó adaptar la novela de Joseph Conrad «El corazón de las tinieblas», pero terminó optando por una producción original siguiendo el modelo de la vida y obra del magnate editorial William Randolph Hearst. La película se llamó «Citizen Kane» y convirtió a Welles en un ícono de la historia del cine. En ella cuenta la historia del protagonista, el periodista Charles Foster Kane (interpretado por Welles), y persigue su ascenso al poder y su eventual corrupción en la cima. Viéndose retratado como un ser decadente y podrido en el poder, Hearst se indignó al verla y prohibió que sus periódicos le hicieran mención. Esta medida redujo el éxito en taquilla de la película, mas no detuvo su repercusión artística. Era una obra revolucionaria en la que Welles implementó técnicas pioneras como utilizar el enfoque profundo para presentar todos los objetos en pantalla con gran detalle —al contrario de la tradicional profundidad de campo en el que el fondo se ve borroso—, ángulos de cámara para retratar la psique de sus personajes, y puestas en escena —cómo están distribuidos los elementos y actores en la toma— que transmitían mejor el sentimiento y la relación de los personajes con su entorno. «Citizen Kane» fue nominada a nueve premios de la Academia, y ganó la estatuilla al mejor guion.



A partir de entonces las cosas no sucedieron como se le auguraba al joven prodigio. Su segunda película, «The Magnificent Ambersons», fue una producción más pequeña en la que el estudio RKO editó gran parte del contenido, incluido el final, sin su permiso. Furioso, Welles se embarcó en un escándalo de relaciones públicas en el que terminó raspado con los calificativos: difícil de trabajar y sin aprecio por los presupuestos. Nunca se recuperó realmente. Durante años se quedó sin el apoyo de Hollywood.



Logró dirigir otras películas y éxitos esporádicos, aunque siempre luchó para obtener financiamiento y, para empeorar las cosas, con recuperarlo en taquilla. Durante la década de 1970 sufrió sus momentos más duros, en gran parte por sus problemas de salud y sobrepeso —llegó a pesar más de 180 kilos—. En la última década de su vida se reconcilió con Hollywood y en 1985 fue galardonado con el Premio Griffith del Directors Guild of America. El 10 de octubre de 1985, apareció en una entrevista en The Mery Griffin Show. Dos horas después murió de un infarto en su casa en Los Ángeles.



En la actualidad la manera en la que se ha elegido recordarlo es como el niño prodigio que alcanzó la cima muy pronto y a la cual nunca pudo volver a subir. Aunque en realidad, esta interpretación puede ser engañosa. Hoy en día aún utilizamos varias de las aportaciones que Welles hizo al cine. Maestro de la actuación, dirección, producción y escritura, demostró que se podía trabajar desde varios ángulos, aplanando el camino a figuras posteriores como Woody Allen y Clint Eastwood. Resucitó técnicas viejas para sus propios fines; por ejemplo, en «The Magnificent Ambersons» difuminó los bordes para transmitir un aire antiguo, algo similar a lo que hace Instagram con el filtro de viñeta. Con sus aportes y experimentos Welles demostró que el estilo cinematográfico puede ser animado, teatral, inmediato y visualmente fluido todo a la vez, algo que muchos directores actuales, como Ari Aster retoma en géneros inusitados como el terror.



Tal y como logró hacer creer a miles en una invasión extraterrestre, su propia vida podrá parecernos algo que no es. El mito de Welles sigue ocupando un lugar preponderante en la historia del cine gracias a sus aportaciones. Su más grande engaño aún sigue trabajando en nuestra imaginación y en la de cineastas actuales.



Cuando tomas una foto o video con tu celular, ¿notas el enfoque profundo como el que utilizó Welles? ¿Cuándo ves una película aún te dejas llevar por la historia para vivir una fantasía momentánea? ¿Qué aportaciones de Welles logran este engaño?



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Escena de «Citizen Kane»

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