Voces de los indios

Actualizado: hace 5 días

Autor: Esteban Soní Rico


Fray Antonio de Montesinos


Así como la llama de Santo Domingo, cada uno de sus frailes ha corrido iluminando el mundo de una manera especial, pero todos como una sola jauría, todos bajo el mismo carisma de la predicación del mensaje evangélico. En este caso como la verdad haciéndose escuchar en tiempos de conquista y descubrimiento.



“Voz del que clama en el desierto. Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes (…) ¿Éstos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?”, así empezó su sermón fray Antonio de Montesinos el cuarto domingo del tiempo de Adviento de 1511.



Fray Antonio de Montesinos nació en 1475, en España, y entró a la Orden de Predicadores en 1502. En la Orden recibió los estudios de Filosofía y Teología, culminándolos en 1509, para partir al año siguiente como evangelizador al Nuevo Mundo. En octubre de 1510, llegó a la isla La Española junto con otros frailes dominicos y ahí establecieron la primera comunidad de frailes predicadores, compuesta por Pedro de Córdoba, Bernardo de Santo Domingo, Domingo de Villamayor y él, Antonio de Montesinos.



Al poco tiempo, la comunidad de frailes se dio cuenta del problema que empezaba a surgir entre los españoles y los indígenas bajo el sistema de las encomiendas, donde éstos últimos eran esclavizados y se veían obligados a trabajar para los conquistadores. Situación que llevó a la comunidad a preparar un sermón en el que denunciaron los abusos hacia los indios por parte de los españoles.



En el sermón, proclamado por Montesinos en el cuarto domingo de Adviento de 1511, se les recordó a los encomenderos y a los españoles, en general, que su comportamiento era contrario a la doctrina que decían profesar, y que, de continuar así, no saldrían del pecado mortal. Palabras que, como fuego entre tinieblas, buscaban abrirse paso en las mentes aletargadas de los perpetradores, reclamando los abusos de la autoridad sobre los indígenas y exigiéndoles un alto por el bien de sus almas.



El sermón, como era de esperarse, causó gran polémica entre los asistentes, como Bartolomé de las Casas, quien en ese entonces era encomendero, y en aquellos que más adelante escucharon sobre él, como el virrey, quien no titubeó al hablar con el prior de la comunidad, fray Pedro de Córdoba, para pedirle que expulsara a fray Antonio de la isla a causa de sus palabras, o que al menos le convenciera de retractarse de ellas y dar un sermón más tranquilo la semana siguiente. Pero nada de ello sucedió, sino todo lo contrario, pues al domingo siguiente se proclamó un sermón más enérgico en defensa de los indios, diciendo que las leyes de la religión están por encima de las particulares o las del Estado, y que, para Dios, no había distinción alguna entre los indios y los españoles, por lo que todo tipo de esclavitud era ilícita.



Tras esto, fray Antonio de Montesinos fue apresado y enviado a España para dar cuentas ante el rey, al igual que fray Pedro de Córdoba. Pero el sermón no fue un grito sordo, sino que marcó un cambio en el cristianismo del momento; ejemplo de ello es Bartolomé de las Casas quien, siendo en un principio encomendero, estuvo en contra de Montesinos, y años más tarde renunció arrepentido a sus encomiendas, ingresó a la Orden de Predicadores y se unió a los esfuerzos de fray Antonio, quien estaba preparando su regreso al Nuevo Mundo en 1515.


[Imagen 1] Disputa o controversia con Ginés de Sepúlveda contendiendo sobre la licitud de las conquistas de las Indias./ [Imagen 2] Bartolomé de las Casas


De esta manera, se comenzó la defensa de los indios en América, y fray Bartolomé se dedicó a escribir distintos textos en defensa de los indios, sobre todo, en contra de Ginés de Sepúlveda, quien defendía que era lícita la conquista y sumisión de los indios.



La conquista y la América colonial fueron periodos con distintos matices de paz y violencia, de vicios y virtudes sociales, de creación y evolución cultural, pero nunca faltaron mujeres y hombres de recta conciencia como fray Bartolomé de las Casas, fray Antonio de Montesinos y fray Pedro de Córdoba para hacer brillar el fuego de la verdad.



Y tú ¿conoces a otros personajes que hayan luchado por los derechos de los débiles y desaventajados?

Te invitamos a conocer una nueva recomendación en "Aprende más" al final de este artículo.




 



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