Criando cuervos del poder

Actualizado: 23 de ago de 2020

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea


[Imagen de Piotr Krzeslak]

Hacia el año 146 a.C, al final de la conocida “Tercera guerra púnica” que finalizó con la derrota y conquista de Cartago por parte de Roma, Publio Cornelio Escipión, también conocido como El Africano Menor, marchó a Numancia con un gran ejército y una selecta guardia personal de unos 500 hombres que, además de acompañarle, acampaban alrededor de su tienda de campaña (Praetorium) para protegerle; esta guardia pasaría a la historia como: Cohors Praetoria. En el año 13 a.C, una vez en el poder como primer emperador romano, Octavio Augusto decidió institucionalizar este tipo de guardia que por más de un siglo había servido como custodia de cónsules y césares.


La institucionalización de una guardia imperial, inspirada en las Cohors Praetoria, derivó en la creación de una Guardia Pretoriana y los Speculatores Agusti, la guardia más cercana al Emperador romano y cuya escrupulosa selección la nutría de hombres con habilidades bélicas, políticas y administrativas. Tras mantenerlos separados en cohortes para así disminuir su fuerza, los siguientes emperadores romanos, al sentirse constantemente amenazados, concentraron a la guardia en Roma y aumentaron su número a mil por legión, vendiendo su propia seguridad a hombres cada vez más indispensables y poderosos que llegaron a determinar el devenir imperial.


Ahora bien, en el año 1230 d.C. y desde una óptica institucional islámica, el sultán Al-Salih Ayyub o As Salih de la dinastía ayubí en Egipto, decidió protegerse de varios intentos de conspiración; para ello compró un gran número de esclavos kipchak provenientes de Anatolia, el Cáucaso, Asia Menor, y los Balcanes. Estos esclavos fueron educados en equitación, esgrima, poesía, caligrafía e islam, pasando finalmente a la historia como guerreros mamelucos.


Los mamelucos llegaron a tener tal número de integrantes y a tener tanto poder, que a la muerte del sultán Al-Salih y después de un sinnúmero de intrigas palaciegas, el mameluco Aybak y la viuda de Al-Salih, llamada Shayar al-Durr, se casan e inician a gobernar hasta su repentino asesinato. La muerte de ambos deja como sultán a su hijo Al-Mansur Ali, quien finalmente dio continuidad a un largo periodo de gobernantes mamelucos que duraría 267 años en Egipto.


Con un claro patrón histórico, hacia el año 1330 y en un incipiente Imperio Otomano, el sultán Bey Orhan I creó una guardia personal conocida como los jenízaros, y que estaba conformada por prisioneros de guerra cristianos. Posteriormente, el sultán Murad I decidió reclutar obligatoriamente a niños cristianos de los Balcanes que mostraran habilidades para ser entrenados en el arte de la guerra, la política y el islam. Tras 496 años de su existencia, los jenízaros adquirieron poder, riquezas y privilegios, hasta que, en 1826, el sultán Mahmud II decretó un nuevo ejército basado en reclutas de etnia turca y arremetió contra los jenízaros rebeldes que se oponían al cambio.


¿Cuántas veces líderes y gobernantes se han hecho de tropas “especiales” para defenderse de la conspiración? y ¿cuántas otras, han sido aquellas mismas tropas su amenaza más próxima?


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