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Colores mortales

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Cuando ves una pintura seguro te fijas en la habilidad del artista, —o incluso en la composición, profundidad y ejes si ya tomaste nuestro curso de «¿Cómo ver una pintura?»—. Pero rara vez se piensa «de dónde sacaban esos colores». Y créeme, no es una pregunta trivial, pues para obtenerlos había que negociar con la muerte. Aquí te traigo cuatro que seguro te sorprenderán.


«Dama bebiendo con un caballero» – Johannes Vermeer



El color de la muerte


El blanco, ese color que asociamos con la luz y la pureza, no era un tono fácil de conseguir en una época en la que salir a la tienda para comprar un tubo de óleo era inimaginable. No, había que trabajar para obtenerlo. Ese blanco luminoso que tanto se usaba para plasmar telas, nubes y la misma luz se llama blanco de plomo. Fue usado desde el siglo IV a.C. hasta 1970, cuando se prohibió por ser mortal.


Para hacer este pigmento los artistas debían moler un bloque de plomo hasta convertirlo en polvo. Si no tenían cuidado podían inhalar algunas de esas partículas y sufrir de «cólicos de pintor», lo que hoy llamamos envenenamiento por plomo. El plomo injerido penetra en el sistema nervioso hasta afectar el cerebro, la cordura y, eventualmente, causar la muerte. Pero estos efectos no parecieron importarles a los pintores de todas las épocas y culturas, pues el blanco de plomo era la opción de cabecera. Su brillo no podía igualarse, y lo hizo irresistible para pintores como Vermeer o Van Gogh. Incluso se especula que Van Gogh tenía la afición de mordisquear los pinceles y que el envenenamiento por plomo pudo ser la causa de sus desórdenes mentales. Finalmente, el pigmento se prohibió en 1970 cuando otras opciones comenzaron a aparecer; como el blanco de titanio.


«El último viaje del “Temerario”» – William Turner



El color del sufrimiento


El amarillo indio se originó en el siglo XV en el subcontinente indio. Se hizo popular para miniaturas y frescos, para teñir telas e incluso pintar casas. No tardó en encontrar su camino a Europa y se popularizó gracias a pintores holandeses como Vermeer. El amarillo indio formó parte de la paleta del inglés Turner e incluso se encuentra en «La noche estrellada» de Van Gogh. Pero a principios del siglo XX el amarillo indio desapareció del mercado envuelto en un completo misterio. Alguien había descubierto su origen.


Durante años, bultos amarillos habían llegado a los muelles londinenses desde Calcuta. Esas bolas se lavaban, purificaban y de ahí se producía el pigmento. En 1883, Sir Joseph Hooker escribió una carta al Departamento de Hacienda y Agricultura de la India para preguntar por el origen del misterioso pigmento. Pasaron meses antes de que recibiera una carta en la que le explicaban que un grupo de pastores alimentaba a sus vacas únicamente con hojas de mango y agua, de modo que su orina adquiría un tono amarillo muy brillante. Ésta la recolectaban, hervían y colaban para producir un sedimento amarillo que empacaban y enviaban a Londres. La información además afirmaba que las vacas lucían muy desnutridas. La carta se publicó en el Royal Society of Arts Journal y poco después el pigmento desapareció. La razón: protestas contra la crueldad animal desembocaron en una ley que prohibió la producción del pigmento.


«Anunciación» – Fra Angelico



El color de la vanidad


Considerado el pigmento más caro jamás creado, el lapislázuli es un azul que se extrae de piedras semipreciosas minadas en las inaccesibles montañas de Badakhshan en el actual Afganistán. Llegó a Europa durante la Baja Edad Media a través del puerto comercial de Venecia y se le nombró ultramar —por venir más allá del mar y por el tono que genera—. El ultramar, mucho más caro que su peso en oro, se reservaba para pasajes especiales, como las túnicas de la Virgen María y Jesucristo. El precio era tan desmedido porque muchos morían al extraer el lapislázuli y otros al defenderlo. Muchos más al transportarlo en caravanas, muy jugosas para los salteadores deseosos de robar las piedras preciosas. Y aún más morían en el trayecto marítimo al que por supuesto no le faltaban piratas. Durante muchos años fue la mejor opción para pintar el color azul por su brillo y duración. Con el paso del tiempo se encontraron otras maneras de obtener el color, aunque aún hay quienes pueden permitirse usar lapislázuli de Afganistán por $72 dólares el gramo.


«Interior de cocina» – Martin Drolling



El color de los muertos


El marrón momia fue un pigmento muy popular en Europa durante el siglo XVI obtenido de momias egipcias trituradas. Era muy apreciado por su transparencia para pintar sombras, veladuras y tonos de piel. Las momias se transportaban desde Egipto y se molían en Europa para venderse como pigmento y cada momia rendía lo equivalente a pintar durante veinte años. Como dato adicional, el polvo de momia también se recetaba como medicina. Por supuesto, el uso médico no duró, aunque el artístico sí.


Si bien no sabemos con precisión qué pinturas se crearon con marrón momia, sabemos que artistas como Delacroix o los Prerrafaelistas (Millais, Rossetti y Holman Hunt) usaron el pigmento en muchas de sus obras. La pintura fue perdiendo popularidad y poco a poco los artistas olvidaron el origen del pigmento, a pesar del nombre. Cuando se enteraron muchos dejaron de usarlo ante el impacto de pintar con restos humanos, e incluso Burne-Jones enterró su tubo de marrón momia en su jardín cuando lo descubrió. La pintura dejó de producirse en el siglo XX, no por mojigatería, sino porque ya había menos momias en el mercado, por lo que era muy costoso hacerlo y competir con los substitutos modernos.


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Fuentes:

Florida State University. 2019. Mummy Brown. 16 de agosto. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://arthistory.fsu.edu/mummy-brown/#:~:text=Mummy%20Brown%20was%20a%20pigment,and%20watercolor%20works%20of%20art

Meier, Allison. 2013. The Colorful Stories of 5 Obsolete Art Pigments. 02 de julio. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://hyperallergic.com/74661/the-colorful-stories-of-5-obsolete-art-pigments/

Moderscheim, Tanja. 2021. Lapis Lazuli. 11 de septiembre. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://dutchfinepaintings.com/old-pigments-painting-blog-lapis-lazuli/

Ruiz, Ada. 2018. Poisonous pigments: lead white. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://laafa.edu/poisonous-pigments-lead-white/#:~:text=Lead%20white%20has%20been%20used,because%20of%20its%20dense%20opacity

Under the Moonlight. 2021. The Hunt for the Origins of Indian Yellow Pigment. 20 de abril. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://underthemoonlight.ca/2021/04/20/hunt-for-the-origins-of-indian-yellow-pigment/

Winsor & Newton. 2022. Spotlight on: Indian Yellow. Último acceso: 09 de septiembre de 2022. https://www.winsornewton.com/uk/articles/colours/spotlight-on-indian-yellow/







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