La mejor peor pintura

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Hoy traigo para ti una historia que tras el humor y la ironía esconde un mensaje poderoso que hoy, más que nunca, debemos de considerar. Te presento una grandiosa pintura horrible…


America’s most wanted – Komar y Melamid


¿Cuál es tu color favorito? ¿Te gustan los lienzos lisos o con pinceladas gruesas? ¿Prefieres ángulos o curvas? ¿Figuras desnudas o vestidas?... En 1993 la agencia de investigación Marttila & Kiley encuestó a 1,001 estadounidenses durante 11 días para conocer sus preferencias al momento de ver una pintura. La encuesta fue contratada por dos artistas soviéticos emigrados a Estados Unidos. Sus nombres: Vitaly Komar y Alexander Melamid.



Estos dos pintores se propusieron descubrir los elementos más buscados por los estadounidenses en una pintura, y de paso los menos. El objetivo era crear las dos opciones y ver físicamente tanto la preferencia como el rechazo popular. «The People’s Choice», como llamaron a su proyecto, fue una sátira directa a muchos frentes. El primero, poner en evidencia al argumento que corea que el arte contemporáneo es demasiado elitista y debería satisfacer los gustos populares. Una cantaleta que ellos querían desafiar. El segundo, cómo la clase política explota el término «pueblo» para referirse a una voluntad pública imaginaria que muchas veces sólo sirve para reforzar sus propias intenciones. Según Komar y Melamid, si los políticos y empresarios se apoyan en encuestas para conocer las preferencias de la población, ¿por qué no deberían hacerlo como artistas? El resultado no pudo ser más irónicamente exitoso.



La encuesta arrojó estadísticas fascinantes. El 44% de los estadounidenses prefiere el color azul. El 49% escenas al aire libre, de preferencia con lagos. El 60% se inclina por pinturas del tamaño de un lavavajillas —nótese la referencia—. Y, entre más resultados, el 56% afirmó que quería ver figuras históricas en pinturas en lugar de personalidades modernas. Con esta información, Komar y Melamid crearon dos pinturas, una apegada a lo más buscado y otra a lo menos. En 1994 expusieron su cuadro «America’s most wanted» en el Museo Alternativo de Manhattan. En la pintura aparece un paisaje azul junto a un lago —tal y como prefiere la mayoría, tengámoslo en cuenta—. En primer plano aparecen tres figuras vestidas, como dictan los resultados, junto a dos ciervos que retozan, para añadir más idilio. Y, como no podía faltar, una figura histórica: George Washington. Desde luego todos los que vieron la pintura la condenaron como terrible, por no mencionar insulsa, de mal gusto y cursi. Irónico; el resultado de lo más buscado no pudo ser más repelente. Esta pintura tan aburrida y predecible, casi de supermercado, puso en evidencia que el populismo tiene sus límites y que no tener la educación para elegir puede resultar en algo inesperado, si no contradictorio.



Por otro lado, la menos buscada tampoco se salva. Con sólo saber que el 43% de los encuestados afirmó que su artista favorito, de entre todos, era Norman Rockwell —que no tiene nada de malo, pero ¿el favorito? —, mientras que sólo el 4% eligió a Jackson Pollock, la tendencia es clara y por el bien de la brevedad omitiré el resto de los resultados. En consecuencia, Komar y Melamid produjeron un cuadro del tamaño de un cuaderno, revuelto, muy texturizado, y lleno de triángulos amarillos, rojos y grises. Un surtido de abstracción genérica sin personalidad. Tampoco sorprende.



Provenientes de la Unión Soviética, Komar y Melamid huyeron del régimen tras desafiar el arte oficial del estado. Lo que encontraron al llegar a la nación capitalista por excelencia tampoco les resultó agradable; aunque, por lo menos, ahí la crítica, si bien no era aceptada, por lo menos sí permitida. Sin embargo, en ambos casos existía la idea de buscar el bien popular, ya fuera dictado por un sistema socialista que pretendía buscar el beneficio del «pueblo» cada vez más empobrecido, o por la mayoría en una democracia limitada a un reducido menú de opciones por falta de educación. Al final, la obra, por fea que resulte, tiene un mensaje sumamente poderoso. Un tanto decepcionante considerando que, tras siglos de producción artística y la amplísima imaginación humana requerida para ello, la mayoría de las personas aún elijan lo que consideran arte sin tomar en cuenta los logros, tropiezos, avances y desaires que la humanidad ha alcanzado a lo largo de su historia. De ahí que la educación sea fundamental para ilustrar el criterio, instruir el juicio y formar una sociedad que tome mejores decisiones. Ya sea a la hora de hablar de arte o hacer algo tan sencillo y peligroso como elegir gobernantes.



¿Qué más te dice esta obra? ¿Cuál es tu opinión acerca del mensaje? ¿De qué maneras continúas ampliando tu habilidad de discernimiento por medio de la educación y la cultura? Si te interesa, Komar y Melamid hicieron un ejercicio igual en distintos países, algunos con resultados sorprendentes. Los puedes conocer en la sección de «Aprende más» debajo de este artículo.



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America’s Most Unwanted – Komar and Melamid


 

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