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Libros que Salvan Vidas

Autor: Adolfo Franco Escamilla Carranza


Retrato satírico de un artista de los pacientes de Edward Jenner que se convierten en vacas después de recibir una vacuna contra la viruela derivada de la viruela bovina.

Grabado del siglo XVIII de J. Gillray.


Hay libros que a lo largo de la Historia han dejado su marca en las mentes y corazones de millones de lectores. Algunos, como la Biblia, el Corán y la Torá, hicieron de seres humanos pastores y creyentes; otros, como la obra de Smith o Nietzsche, reconfiguraron el entendimiento de muchos en torno a la filosofía moral. Aun otros intentaron justificar con falsedad la muerte y la destrucción humanas, como el Mein Kampf de Hitler.



En esta breve historia, sin embargo, quisiera platicarte de una obra que, muy literalmente, contribuyó a salvar millones de vidas, —no por medio de la religión o el pensamiento abstracto—, sino de un saber más terrenal: la medicina.



Esta historia comienza no con el libro, sino con la enfermedad que intentó dilucidar. Declarada erradicada del planeta a partir de 1980 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y considerada hoy apenas una lección histórica dentro del currículo médico, la viruela fue, no obstante, la enfermedad más letal para la humanidad entre los siglos XVII y XVIII, causando durante este periodo un estimado de 400,000 muertes anuales sólo en Europa.



Resulta difícil imaginar el potencial disruptivo que la viruela tuvo en la Historia. Durante la conquista española del Imperio azteca, por ejemplo, la enfermedad cobró la vida de 3 millones de pobladores nativos. Asimismo, durante la Guerra franco-prusiana (1870-1), más de 280,000 soldados franceses contrajeron la infección y 23,000 fallecieron a manos de ella.



Para los amantes del hipotético ‘hubiera’, hablemos de la influencia que la viruela pudo haber tenido en la Historia. George Washington, que se convertiría en el primer presidente de los Estados Unidos entre 1789 y 1797, casi pierde la batalla contra la viruela a los 19 años. Abraham Lincoln, decimosexto presidente de EU, estuvo en cuarentena dentro de la Casa Blanca en plena Guerra de Secesión (1863), por una infección de viruela muy probablemente contraída de su hijo Todd. (Pienso: ¿qué sería de la Historia Universal si alguno de estos personajes hubiese fallecido ‘antes de tiempo’?)

En conjunto, para el final del siglo XVIII, cerca de una décima parte de la humanidad había sucumbido ante la infección. ¿Cómo logró la humanidad pasar de este ominoso escenario hasta la erradicación total del virus en 1980?



La respuesta nos remonta aproximadamente al siglo I d. C., cuando en Oriente comenzó a practicarse un método para atenuar la viruela llamado variolación. Esta consistía en realizar una pequeña incisión en la piel de pacientes sanos, a través de la cual se insertaba un poco de pus extraída de las pústulas (llagas) generadas por el virus en pacientes enfermos. La intención: generar una reacción inmune en el sujeto que fuera perdurable en el tiempo. Otra forma de variolación era moler las costras de las pústulas ya secas de pacientes enfermos e inhalarlas a través de la nariz.



¿Qué tan efectivo era este método? Bastante, en realidad. De entre las primeras estadísticas recopiladas durante el siglo XVIII, sabemos que la variolación tenía una mortalidad del 2 al 3% (es decir, 2 o 3 de cada 100 pacientes variolados morían a causa del tratamiento). Comparada con la mortalidad del 25 al 35% de la viruela, aquella era notoriamente baja.



Varias publicaciones incidieron en la diseminación de este conocimiento alrededor del globo. Una de las pioneras fue, —aquí va una nombre largo—, An account or history of the procuring of the smallpox by incision or inoculation: as has for some time been practiced at Constantinople, escrita en 1714 por el doctor británico Emanuel Timoni. En ella, Timoni documentó el proceso de variolación que aprendió durante una visita a Constantinopla, y fue leída y puesta en práctica por doctores y políticos a lo largo y ancho de Europa y Estados Unidos durante el siglo XVIII.



La publicación que revolucionó la medicina para siempre, sin embargo, fue otra (y agárrense, que el nombre va todavía más largo): An inquiry into the causes and effects of variolae vaccine, a disease discovered in some of the Western counties of England, particularly Gloucestershire, and known by the name of the cowpox. Escrita por el médico británico Edward Jenner en 1798, esta obra describió la utilización de una forma atenuada del virus de la viruela de las vacas para inocular pacientes humanos. El método (bautizado vacunación por Louis Pasteur en honor al trabajo de Jenner) redujo eventualmente la mortalidad humana, primero a 1 por cada 100,000 y luego a 1 por cada 1,000,000 de los pacientes inoculados.


Médico británico Edward Jenner


Irónicamente, la publicación de Jenner fue rechazada por la Real Sociedad Británica por considerarla “en disonancia con el conocimiento establecido”. Jenner tuvo que financiar de su bolsillo su publicación dos años después. ¿Qué tan lejos llegó su mensaje?



Ya para 1806, el presidente estadunidense Thomas Jefferson le había escrito personalmente una carta felicitándolo por su logro. Durante las guerras napoleónicas contra Gran Bretaña, el mismo Napoleón Bonaparte liberó prisioneros británicos a petición de Jenner. Por si fuera poco, Jenner fue dispuesto como médico del rey Jorge IV del Reino Unido en 1821. ¿Nada mal, eh?



Por supuesto, muchas fueron las contribuciones que influenciaron y habilitaron el pensamiento y obra de Jenner. Desde las antiguas prácticas de las civilizaciones coreana, china, india y turca, hasta los experimentos y observaciones de personajes como Cotton Mather, Zabdiel Boylston, Benjamin Jesty y Angelo Gatti, todas ellas contribuyeron al hallazgo de la solución más eficaz y deben, en mi opinión, ser tomadas en consideración al momento de ponderar su obra.



Al final, la derrota total de la viruela puede considerarse con justicia como el logro no de un único individuo, sino de la humanidad en su conjunto.



De los miles de libros que habitan los anaqueles de las librerías que frecuentamos, me pregunto ¿cuál de ellos contendrá la fórmula escondida para el siguiente gran avance de la ciencia y la humanidad?



Cuéntame, a ti ¿qué libro te salvó la vida?





 



Aprende más:

Nuestro libro recomendado es - Plagues and peoples por McNeill, William H. Descúbrelo en: https://amzn.to/47YzmP6


Fuentes:

Oldstone, Michael B. A. 2020. Viruses, plagues, and history: past, present, and future. Second Edition. Oxford University Press.


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