Presentación estelar: Kurosawa

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Bienvenido de nuevo. Hoy conoceremos al hombre que llevó la estética de un pequeño archipiélago a las pantallas del mundo. Un director que salpicó con su estilo la cultura popular que hoy todos compartimos.


Akira Kurosawa


Akira Kurosawa nació en Tokio en 1910, una época de relativa libertad previa al militarismo que vivió la nación durante la Segunda Guerra Mundial. Siendo el menor de su familia, su padre y hermanos mayores influyeron en su personalidad y en su apreciación de la relación maestro-alumno. Sin aptitudes atléticas y un marcado desinterés por la escuela, salvo por la literatura y la pintura, su padre, un hombre educado bajo los lineamientos de una generación que aún conoció a los samuráis, sólo pudo transmitirle su gusto por el cine, al que lo llevaba con frecuencia. Esta tensión entre un trasfondo samurái y sus impulsos creativos fueron cruciales para la futura consolidación estética de Kurosawa.



Durante las décadas de 1920 y 1930, sobrevivió como pintor y se unió a la «Liga de arte proletario» para incursionar en la política de izquierda. Con el tiempo se desencantó del marxismo y decidió cambiar de profesión al darse cuenta que —según su autobiografía— no tenía una forma distintiva de ver las cosas. Vio un anuncio de asistente de dirección de cine y decidió intentarlo. La enorme cantidad de películas que había visto con su padre resultaron productivas y lo contrataron. Esta visión individual que tanto anhelaba se construyó sobre la educación que recibió en el puesto y las experiencias que acumuló durante su vida: En 1923 vivió el terrible terremoto e incendio de Kanto que destruyó gran parte de Tokio. Algunos años después su hermano, y en gran medida su mentor, se suicidó tras perder su trabajo como benshi —narrador en las salas de cine mudo— tras la llegada de las películas con sonido. Y en 1945 contempló el bombardeo incendiario sobre Tokio y Yokohama, así como las noticias de las dos bombas atómicas. Todos estos eventos lo marcaron profundamente y con el tiempo resonaron en las películas que creó.



En 1943 dirigió su primera película, «Sanshiro Sugata», pero el éxito mundial lo obtuvo siete años después con «Rashōmon». Kurosawa completó treinta largometrajes a lo largo de su carrera, entre los cuales destacan «Ikiru», «Los siete samuráis» y «Ran». Un número relativamente pequeño en comparación con el trabajo de sus contemporáneos Yasujirō Ozu y Kenji Mizoguchi, debido a los largos periodos de preparación y producción aunados a las dificultades de encontrar financiamiento después de 1965, una década en el que los gustos cinematográficos de Japón cambiaron. A partir de entonces trabajó principalmente con apoyo extranjero.



La mayoría de las películas de Kurosawa que se han visto fuera de Japón son jidaigeki —es decir, ambientadas en el Japón previo al periodo Meiji—, pero apenas conforman un tercio de la filmografía que le dio fama en su país, en donde las cintas con temas contemporáneos conmovieron con una visión de los rápidos cambios sociales que sufrían los japoneses durante la posguerra. Durante casi sesenta años a Kurosawa se le ha etiquetado como propagandista, humanista, modernista y otros ista; sin embargo, su enfoque personal le ha atraído el título de Maestro de boca de cineastas como George Lucas, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese.



En la actualidad varias películas que vemos con frecuencia o que han marcado la cultura popular están de alguna forma influenciadas por el estilo de Kurosawa. La cultura samurái que George Lucas trasladó al espacio en forma de Jedi en «Star Wars». La recontextualización de «El rey Lear» de Shakespeare que situó en el Japón feudal en «Ran» y que inspiró a Disney a reinterpretar «Hamlet» en la sabana africana con «El rey león». La secuencia de acción al inicio de las películas de James Bond que beben de la secuencia inicial de «Los siete samuráis», una película que Pixar reinterpretó con insectos en «Bichos: una aventura en miniatura».



Kurosawa recibió un Oscar honorífico en 1990 y murió en 1998, terminando su última película a la edad de 83 años y dejando una huella indeleble en la cultura cinematográfica mundial. Un hombre que finalmente encontró una forma distintiva de ver las cosas y que varios cineastas utilizan para encontrar la propia.



¿Qué elementos de Kurosawa encuentras en las películas que más te gustan? ¿De qué manera la búsqueda de una persona se convierte en el escalón sobre las que los demás pueden buscar?


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Escena de «Los siete samuráis»


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