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Si te llamas Tomás no te juntes con un Enrique

Actualizado: 22 de ago de 2020

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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¿Has visto la belleza de esta miniatura medieval? Mírala de cerca e ignora por un momento la encantadora decoración de los márgenes. ¿Notas la figura vestida de azul frente al altar? Déjame contarte dos historias de amistad, desencanto, política, religión y asesinato.




Esta miniatura fue realizada en el taller de Willem Vrelant, un ilustrador holandés que vivió en Brujas (Flandes) durante el tercer cuarto del siglo XV. En esta pieza en particular se recuerda el martirio de Thomas Becket.


En 1154, Enrique Plantagenet fue coronado como Enrique II rey de Inglaterra. En la navidad de ese mismo año le presentaron a un joven archidiácono católico llamado Tomás Becket. El joven era hombre de confianza del arzobispo de Canterbury, quien le recomendó al monarca tomarlo como canciller. Durante los siguientes diez años Enrique II de Inglaterra le otorgó su confianza y amistad a Becket; volviéndose una dupla inseparable que ostentaba un amplio poder. En 1162, al quedar vacante el arzobispado de Canterbury, la sede primada de Inglaterra, Enrique II nombró para el puesto a Becket. El rey deseaba controlar las propiedades de la Iglesia y someter al clero a la Corona, y planeaba hacerlo con la ayuda de su amigo. Fue grande su sorpresa al ver como Becket se tomaba muy en serio su nuevo puesto y que para no servir a dos amos renunciaba a su puesto como canciller para poder dedicarse plenamente al servicio de Dios.


La tensión aumentó particularmente cuando Becket se negó a entregarle a Enrique II las rentas de la Iglesia. Como resultado, el monarca promulgó en 1164 las Constituciones de Clarendon, por la cuales asentó la supremacía y soberanía sobre la Iglesia al tiempo que suprimía las apelaciones de Roma.


Muchos obispos y eclesiásticos se apegaron a las nuevas órdenes reales, pero Tomás Becket se negó rotundamente a aceptarlas y terminó huyendo a Francia en 1164, donde vivió protegido por el rey Luis VII. A pesar de los esfuerzos de Becket y del rey francés por hacer entrar en razón a Enrique II (incluso recurriendo a la mediación de la madre del monarca y al mismo papa Alejandro III) para 1170 la tensión había incrementado tanto que el rey inglés decidió que su hijo Enrique el Joven fuera coronado por el arzobispo de York en lugar de Becket, el legítimo responsable de dicho honor como arzobispo de Canterbury.


Con el paso de los días, Enrique II y Tomás Becket se reunieron finalmente. El soberano, presionado por la Iglesia, decidió devolver los bienes confiscados y garantizar el retorno seguro de Becket a Inglaterra. Sin embargo, al volver, Tomás Becket decidió excomulgar al arzobispo de York y a los obispos de Londres y Salisbury por participar en la coronación de Enrique el Joven. Enrique II montó en cólera exigiendo venganza. Al correrse la voz, cuatro caballeros anglonormandos zarparon a Inglaterra y el martes 29 de diciembre atacaron brutalmente a Tomás Becket mientras rezaba, asesinándolo con sus espadas.


Según algunos cronistas, Enrique II se había enterado del atentado y trató de evitarlo, sin embargo fue demasiado tarde. El asesinato conmovió a toda la Cristiandad, resultando en la excomunión de Enrique II y la canonización de Tomás Becket. Enrique II juró solemnemente no haber tenido nada que ver y terminó por someterse a flagelación pública y renunciar a sus pretensiones de supremacía sobre la Iglesia, devolviéndole a esta un enorme poder sobre la isla británica.


Sin embargo, esta es sólo la primera historia que quiero contarte. La segunda, aunque muy similar, tiene un final totalmente diferente. Vuelve el siguiente jueves para conocerla.


Por ahora, dime, ¿por qué crees que Tomás Becket decidió dar la espalda al monarca, incluso sabiendo que este podía asegurarle una vida de lujos y comodidades? ¿Por qué piensas que Enrique II optó finalmente por retroceder en sus pretensiones de expulsar a la Iglesia de su reino?


No olvides escribir tus comentarios, me interesa mucho tu opinión. Y recuerda seguirnos en nuestras redes sociales para no perderte el siguiente Jueves la segunda historia de otros dos amigos llamados Enrique y Tomás.





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