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El currículo de un genio

Actualizado: 22 de ago de 2020

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Esta semana tengo para ti una curiosidad que demuestra cómo incluso los genios han hecho un currículo para conseguir trabajo. Esta carta fue una petición de trabajo enviada a Ludovico Sforza, duque de Milán, hecha por Leonardo da Vinci.


Milán, a diferencia de otras ciudades europeas, no fue construida cerca de un río o del mar. El agua llegaba a la ciudad por una serie de canales desde el lago Maggiore y el lago de Como. Todo el material para construir la ciudad, incluida la icónica catedral, así como las mercancías que la sostenían llegaba flotando sobre estos canales. Hacia finales del siglo XV, Ludovico Sforza, duque de Milán, decidió hacer una importante mejora al sistema de canales. Fue en esta época que llegó hasta sus manos una carta que ofrecía sus servicios y describía en diez puntos las habilidades del firmante: Leonardo da Vinci.



En este escrito, el florentino exaltó su experiencia en el diseño de maquinaria militar. Dedicando la mayor parte del documento a puntualizar su conocimiento de ingeniería de puentes, barcos y artillería, hacia el final aseguraba que en tiempo de paz podía aportar en temas de arquitectura, así como de conducción de agua. Como si esto fuera poco, y sin darle mucha importancia, remató en el último párrafo con una modesta nota que explicaba brevemente que podía realizar escultura en mármol, bronce o arcilla, así como pintar.



Esta carta sorprendió al Duque y Leonardo ingresó a su servicio en 1482. Permaneció en Milán 17 años, durante los cuales produjo diseños para armas, estudios de naturaleza, dibujos arquitectónicos que varían desde iglesias hasta fortalezas, así como sus estudios anatómicos. Su taller constantemente estaba lleno de aprendices y estudiantes de los temas más variados. Durante este periodo Leonardo pintó una de las paredes del refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie. Este mural es ahora una de las obras maestras de la historia del arte: “La última cena”.



El poder de Ludovico Sforza terminó en 1499 con la invasión francesa de Milán. Leonardo dejó la ciudad y buscó nuevos empleadores, entre los cuales llegaron a enlistarse Cesare Borgia, el Papa León X, Giuliano de Medici y el rey Francisco I de Francia. Todos ellos se interesaron en sus habilidades como ingeniero militar y arquitecto. Es curioso que, tanto sus contemporáneos como él mismo, lo consideraran más apto para el diseño de armamento y maquinaria de usos prácticos que para las artes; mientras que hoy en día es reverenciado como uno de los artistas más importantes de la historia y un pilar del renacimiento.



¿De qué manera esto nos habla de la opinión que Leonardo tenía de sí mismo, así como la que de él tenían sus contemporáneos en comparación con su legado? ¿Cómo las autoconcepciones que tenemos de nosotros mismos diferencian de cómo trascenderemos?


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[Carro de guadaña – Diseño de Leonardo da Vinci/Última cena – Leonardo da Vinci]


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