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Frutos impresionistas y raíces vikingas

Actualizado: 23 de ago de 2020

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea

[Pintura por Mary Fairchild Macmonnies Low]

Visualizar por medio de la escucha o sentir por medio de la vista fueron los contrasentidos impresionistas que revolucionaron las artes en la Francia del siglo XIX. Atónito y contemplativo, Claude Debussy presenció el difuminado camino que las aguas circundantes a Mont Saint Michel reclaman para si; siendo allí, a la sombra de una sobresaliente abadía benedictina, que ecos mitológicos e históricos resonaron para inspirarle a componer “La Cathédrale engloutie” [La Catedral hundida].


Si bien en su pieza, el compositor impresionista hace referencia a la mítica ciudad bretona de Ys, ciudad hundida en las profundidades del mar del norte de Francia y cuyas legendarias riquezas se perdieron por el egoísmo de unos cuantos, no existe en Francia lugar más próximo a esta leyenda como Mont Saint Michel; isla accesible en marea baja, ubicada a las costas del mar normando, testiga y beneficiara de la gloria del Ducado de Normandía (s. IX-s.XI d.C)


Creado hacia el año 911, gracias a un acuerdo entre el caudillo vikingo Hrolf Ganger y el rey francés Carlos III, el ducado de Normandía protegió desde sus humildes inicios al monasterio benedictino erigido sobre el mar. Su posición geoestratégica y valor religioso, hicieron de Mont Saint Michel un gran centro de peregrinación y comercio, que brillo a su vez por la monástica intelectualidad de sus habitantes. Dentro del marco de la ley de Benito y su principal mandato “ora et labora” los monjes produjeron un gran número de libros y manuscritos que hicieron a la isla merecedora del seudónimo “La Ciudad de los Libros”.


Al cambiar los tiempos de relativa paz por tiempos de guerra, los duques normandos, también reyes de Inglaterra desde Guillermo el Conquistador, visualizaron la ventaja militar que Mont Saint Michelle tenía frente a la Francia de los reyes Capetos. Siendo así que durante dos siglos (XII-XIII) la isla y su monasterio se vieran no solo reforzados como fortaleza, sino también embellecidos por una arquitectura románica austera, sencilla, rica en decoraciones bíblicas y elementos fantásticos que sin lugar a duda cautivaron la imaginación del pianista francés.


¿Cuántos lugares cautivan nuestro imaginar? ¿Cuál es su pasado? ¿Qué historias tienen para contarnos?


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[Monasterio de Mont Saint Michelle]


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