Los habitantes de las columnas

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Hoy tengo para ti una curiosidad que nos pone a pensar sobre lo que un ser humano está dispuesto a hacer con tal de alcanzar sus metas espirituales.


Ícono de San Simeón Estilita


Los estilitas eran ascetas cristianos que tuvieron a buenas considerar a los ermitaños como gente demasiado laxa y optaron por vivir de pie en la cima de una columna. De ahí su nombre, del griego stylos, es decir, columna.



Estos campeones de la oración vivían permanentemente expuestos a las inclemencias del tiempo. Aunque algunos blandos llegaron a mimarse con un pequeño techo que construían sobre la columna, la mayoría sólo dependía de una baranda alrededor del capitel para evitar caer mientras dormían. Sobrevivían de los víveres que sus discípulos les traían y lograban subir por una escalera. De esta manera ellos se dedicaban a la oración o a la predicación a voces desde lo alto. Un estilita podía vivir de esta manera por el tiempo que quisiera, llegando incluso a permanecer ahí durante 67 años, tal y como lo hizo San Alipio.



Sin embargo, quien tuvo la idea original fue Simeón, a quien después se le conoció como San Simeón Estilita el Viejo. Simeón era un cristiano ermitaño errante que buscaba reprimir sus deseos físicos y liberar su espíritu. Contrario a lo que esperaba, atrajo a tantos discípulos para buscar su consejo que, exasperado, se subió a la punta de una columna en Siria en el 423 d.C. Ahí encontró una soledad tan refrescante que se negó a bajar a menos que fuera para mudarse a un pilar más alto. Simeón terminó instalándose en una columna de 18 metros de alto y casi 2 de diámetro. En ese capitel permaneció 30 años.




Después de él vinieron varios a imitar su decisión en Grecia y Oriente Medio. Incluso se han encontrado referencias a estilitas femeninas. Sin embargo, esta práctica inusual y extrema nunca se extendió a Occidente. Sólo hubo un intento por parte de San Wulflaicus, entonces diácono de Yvoi en Ardennes (una región de bosques en las actuales Bélgica, Luxemburgo y Francia). Wulflaicus intentó vivir en lo alto de una columna, pero pronto lo obligaron a descender las autoridades eclesiásticas.



¿Qué opinas sobre llevar a estos extremos la fe? ¿En dónde marcarías la línea sobre lo que te permitirías? ¿Y qué tal sobre lo que se le debe permitir a los demás?



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Fuentes:


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