Guerra entre pares

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea


Victoria de Shapur I sobre Roma- Relieve en piedra en Naqsh-e Rostam [Imagen 1] / Relieves que representan la guerra y victoria romana frente a los partos en el Arco de Septimio Severo [Imagen 2]


De manera casi ininterrumpida la antigua Roma demostró su superioridad militar y civilizatoria frente a los pueblos de Europa occidental, expandiendo sus límes (fronteras) desde el sur de la península Ibérica (s.III-II a.C), pasando por la conquista de la Galia a manos de Julio César (s.I a.C) hasta llegar al límite fronterizo que el emperador Antonino estableció en la actual Escocia (s.II d.C). No obstante, su extremo oriental contaría otra historia, bien fuera por los límites insuperables más allá de la Dacia Trajana, actual Rumania, o por las casi impenetrables tierras de sus contrapartes persas: los partos y los sasánidas.



Profundizando en las dos fuerzas de la meseta iraní, a finales del siglo II a.C, los partos poseían un imperio que controlaba las rutas comerciales terrestres entre Asia y el Mediterráneo, una posición que trajo consigo tanto una gran prosperidad financiera como anhelos de grandeza que se plasmaron en una serie de guerras en contra de Roma, el obstáculo máximo que les impedía asentarse en Occidente. Tras siglos de confrontación en Siria, Mesopotamia y Armenia, los partos fueron capaces de evitar una derrota absoluta frente a los romanos y retener gran parte de su territorio; no obstante, a finales del siglo II d.C. su poder central se debilitó y los regentes se tornaron lo suficientemente ricos y poderosos como para desafiar a la autoridad central, traduciéndose en una cruenta guerra civil que desembocó en el fin del orden establecido y en la reunificación iraní bajo el Imperio Sasánida.



Al igual que sus predecesores, los sasánidas se vieron enriquecidos por la antigua Ruta de la Seda y su imperio fue hogar de diversas etnias y culturas que lo engrandecieron intelectualmente. Su fundador, Ardacher I, recentralizó el poder en la región, y su hijo, Sharpur I, construyó sobre la gran visión de su padre para desde allí continuar siendo un parigual frente a su vecino occidental: el Imperio Romano.




En tiempos de los sasánidas, las luchas contra Roma continuaron en la misma zona geográfica delimitada por Mesopotamia y las actuales Siria y Armenia, recalcando nuevamente el valor que esta frontera tenía para ambos gigantes. Por un lado, las montañas escarpadas de Armenia eran una excelente ruta de invasión para los dos bandos, es decir, al igual que los romanos podían alcanzar el corazón de la meseta enemiga, los sasánidas podían tomar el control de las provincias latinas de Capadocia o Ponto, de allí que el rey armenio siempre fuera una pieza clave en este delicado juego de poder. Mientras tanto, por otro lado, Siria y Mesopotamia eran cuernos de abundancia agrícola bañados por los ríos Tigris y Éufrates; las tierras fértiles sirias representaban verdaderos graneros para la población romana y se estima que la dinastía sasánida derivó dos quintas partes de su riqueza de sus tierras mesopotámicas.


Ruta de la campaña de Juliano el Apóstata en el s. IV d.C

[El mapa muestra la región en disputa]


De tal forma que esta lucha entre pares tenía los premios bien claros: una oportunidad de expansión y recursos a cada lado de la frontera para sostener sus propios imperios. Debido a sus fuerzas, a estas promesas y a la inherente necesidad de recursos para sostenerse, el conflicto continuó por siglos en un ciclo constante de conquista, sobreextensión y reducción obligada por el contrincante; no por nada, la historia del Irak moderno apenas y fue tocada por Roma, y los titanes de Persia dejaron muy poca huella en Siria o Anatolia (actual Turquía)



¿Qué es lo que sostiene un conflicto y por cuánto tiempo resulta sostenible? Al final, la solución recaerá siempre en las partes o será el desgaste provocado por el conflicto, la oportunidad perfecta para la ambición de otros, como sucedió con los árabes, quienes invadieron las debilitadas tierras sasánidas y romanas de Medio Oriente.





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