¿Qué escuchaba Caravaggio?

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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¿Cuándo fue la última vez que escuchaste la música que oía un artista barroco? Aquí tengo para ti exactamente algo de la "playlist" de Caravaggio.

Joven tocando el laúd - Caravaggio


Entre los múltiples cuadros italianos expuestos dentro del Hermitage en Moscú resalta «Joven tocando el laúd» de Michelangelo Merisi, mejor conocido como Caravaggio. Esta es una obra temprana del maestro barroco, en la que buscó sobre todo capturar la realidad poética del mundo que lo rodeaba. En esta pintura se puede ver el estilo que lo caracterizó más adelante en su carrera y que influenció a un sin número de artistas: el tenebrismo. Caravaggio se interesaba en lo único, la individualidad del mundo, y no sólo lo demuestra en las facciones del joven intérprete, también lo hace en la naturaleza muerta que lo acompaña: las peras dañadas, la cuerda rota del laúd, las partituras exactas. Este último detalle nos permite saber con certeza qué estaba interpretando el músico.


En la partitura se ve un madrigal de Jacques Arcadelt. Un madrigal es una composición corta basada en poesías campestres y pastoriles italianas — un texto secular a diferencia de los usados para música religiosa—, que tuvo su máximo auge en el Renacimiento y el inicio del Barroco. Por su parte, Jacques Arcadelt fue un compositor franco-flamenco activo en Italia y Francia, que destacó en esta forma musical. Su «Primer libro de madrigales» fue un best seller de la época que dio a conocer el madrigal fuera de Italia. La fama lo hizo codearse con los personajes más importantes de Europa, incluyendo entre ellos a su amigo el cardenal Francesco Maria Del Monte.



Del Monte, un veneciano refinado, representante del Gran Duque de Médici en la Santa Sede y erudito e intérprete de instrumentos de cuerda, fue protector de Caravaggio durante sus primeros años como artista. Durante este tiempo no sólo le brindó apoyo financiero, sino que también lo educó en otras artes como la música. Así fue como Caravaggio conoció la música de Arcadelt, quien ya había muerto varios años antes. En esta pintura el tañedor del laúd interpreta «Voi sapete ch’io v’amo» (Tú sabes que te amo), una señal clara a la metáfora de la pintura: una invitación a disfrutar los placeres de la vida mientras duren. La música que termina con una cuerda rota, las peras que comienzan a mostrar signos de deterioro, las flores condenadas a marchitarse, el cristal del jarrón destinado irremediablemente a romperse, la juventud que pasará y, finalmente, el amor que no puede durar para siempre, tal y como años después declaró Tennynson en su ciclo de poemas «Idilios del rey»: […]Es la pequeña grieta dentro del laúd, que poco a poco hará que la música enmudezca.


De esta pintura hay dos versiones; esta, la del Hermitage, y otra en el Metropolitan de Nueva York. La segunda es más sobria e incluso tiene otra partitura, modificando así el mensaje del cuadro. Pero esa es otra historia…

¿Conoces más ejemplos de obras de arte que se conecten entre ellas? ¿De qué manera un artista puede reforzar su mensaje con lo que otro artista ha dejado atrás?


No olvides bajar a la sección de «Aprende más» para escuchar «Voi sapete ch’io v’amo» interpretado en un laúd frente al cuadro dentro del Hermitage. ¡Imperdible!


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