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Si te llamas Tomás no te juntes con un Enrique (Parte II)

Actualizado: 22 de ago de 2020

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Pasa y ve este dibujo que tengo para ti. ¿Te llamó la atención la historia de Tomás Becket y Enrique II el jueves pasado? Si no lo recuerdas, refresca tu memoria en este artículo.




Este dibujo es de otro Tomás que también fue amigo de un Enrique hasta que, igualmente, el desencanto, la política, la religión y el asesinato terminaron con la amistad.



Este dibujo hecho por Hans Holbein el Joven, con tizas negras y de colores, y con los contornos pinchados para transferir, retrata a Tomás Moro.



Enrique Tudor se volvió heredero al trono de Inglaterra cuando su hermano Arturo murió a los 15 años. La viuda, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, tomó la mano de Enrique tras una dispensa papal otorgada por Julio II. De esta manera, Inglaterra aseguraba una alianza con España frente a la siempre amenazante Francia. Ambos fueron coronados en la abadía de Westminster en 1509. Iniciando a los 18 años su reinado como Enrique VIII, el joven pronto se ganó la simpatía popular mientras establecía una constate tensión con sus ministros de confianza habiendo ordenado ejecutar a dos de ellos al año de su gobierno. En 1511, su ministro era Thomas Wolsey, jurista y sacerdote, y gracias a quien Inglaterra consiguió una privilegiada posición en la escena europea. Sin embargo, algo más preocupaba al joven Enrique VIII. Desde su matrimonio, Catalina había sufrido un aborto y la muerte de tres hijos recién nacidos hasta que en 1516 nació María, su única hija, prontamente prometida en matrimonio a Carlos V de España. Enrique VIII estaba desesperado por un heredero varón y comenzó a acariciar la idea de separarse de su mujer. Finalmente, una amante y dama de la corte llamada Ana Bolena fue quien lo convenció para que diera el último paso.



Wolsey, junto con otros enviados, fueron a Roma para convencer al papa Clemente VII que anulara el matrimonio del monarca y Catalina, aludiendo que ella había consumado su primer matrimonio (con Arturo Tudor, el difunto hermano de Enrique VIII) y, por consecuencia, el casamiento con Enrique no había sido valido. Pero el Papa no quiso conceder dicha anulación, entre otras razones, porque Carlos V de España (prometido de María, la hija de Enrique y Catalina) tenía tropas ocupando Roma y lo tenía cautivo en el castillo de Sant’ Angelo.



Tanto Enrique como Ana Bolena, culparon a Wolsey por el fracaso, quien, privado de sus cargos y bienes, pronto encontró la muerte. En su lugar, el rey nombró a su íntimo amigo, el católico, Tomás Moro.


Si Enrique quería casarse con Ana Bolena el único remedio era romper formalmente con Roma. En 1531 se proclamó Protector de la Iglesia de Inglaterra y dejó de pagar al papado el diezmo. Esperaba obtener la aprobación y el apoyo de su amigo Tomás Moro; sin embargo, al año siguiente, Moro, siguiendo el dictado de su fe, dimitió del puesto de ministro por no aceptar el desafío a la Iglesia de Roma y se retiró de la vida pública. Ofendido, Enrique VIII mandó encerrarlo en la Torre de Londres. Tomás Moro mantuvo su negativa a aceptar el Acta de Supremacía de 1534, que consagraba al rey como Cabeza Suprema de la Iglesia inglesa, y fue decapitado al año siguiente por órdenes de Enrique VIII.



El rey continuó durante varios años como monarca absoluto, teniendo distintos ministros y habiendo acumulado hasta el final de sus días seis esposas. Sólo la tercera pudo darle el ansiado heredero. Los tres hijos que le sucedieron nacidos dentro del matrimonio, aunque de distintas esposas (Eduardo, María e Isabel), reinarían Inglaterra durante el siguiente medio siglo; mas ninguno de ellos tuvo descendencia, por lo que la dinastía Tudor llegó a su fin en 1603 con la muerte de Isabel I. Sin embargo, esta dinastía dejó una herencia ideológica que desligó a Inglaterra del poder de la Iglesia Católica Romana hasta nuestros días.


¿Qué opinas acerca de Tomás Moro? Considerando que tanto Tomás Moro como Tomás Becket, no sólo se parecen en el nombre sino también en sus acciones, ¿por qué crees que Becket sí logró que el rey Enrique II volviera a otorgar el poder a la Iglesia Romana, mientras que Moro no logró evitar que Enrique VIII completara durante el Renacimiento un sisma religioso que parecía latir por la sangre inglesa desde la baja Edad Media?


Parece ser que entre Enriques y Tomases la religión es un punto a evitarse…


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