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Tiempos de Revolución

Actualizado: 22 de ago de 2020

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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Bienvenido de nuevo. Estás a tiempo para una nueva curiosidad histórica. ¿Me podrías decir qué hora marca este reloj?



Este es un raro reloj neoclásico de Pierre Daniel Destigny, realizado como parte de un intento del gobierno revolucionario de obligar a los ciudadanos franceses a decir la hora de una nueva manera.


Desde la antigüedad, la necesidad de medir el tiempo dio origen a los primeros relojes que fueron volviéndose cada vez más precisos. Con la adopción del péndulo en el siglo XVII el reloj europeo cambió radicalmente. Alrededor de 1670, Isaac II Thuret, relojero del rey francés Luis XIV, hizo un reloj de péndulo que indicaba horas, minutos y segundos. Desde entonces los relojeros franceses contribuyeron al avance de medición precisa hasta bien entrado el siglo XVIII. De hecho, Ferdinand Berthoud estaba haciendo relojes marinos, o cronómetros, en París, mientras John Harrison todavía intentaba convencer al Almirantazgo inglés de que sus cronómetros podían ser utilizados de manera práctica.


Pero en 1793, los franceses rompieron el viejo reloj a favor del Tiempo Revolucionario Francés: un día de 10 horas, con 100 minutos por hora y 100 segundos por minuto. Igualmente, se instauró el calendario republicano estableciendo que cada año estaba compuesto por 12 meses divididos cada uno en tres grupos de 10 días que sustituían las semanas tradicionales. Así como el sistema métrico de pesos y medidas ayudó a estandarizar el comercio, se esperaba que lo mismo sucediera con el tiempo.


A su vez, más allá de pretender simplificar cálculos matemáticos, se intentaba simbolizar la llegada de un tiempo político nuevo y acabar con cualquier referencia religiosa. Dejó de ser finales del siglo XVIII para convertirse en Año Uno de la Revolución y tanto los meses como los días necesitaban un nuevo nombre. El orden de los meses de este nuevo calendario era el siguiente: Vendimiario, Brumario, Frimario, Nivoso, Pluvioso, Ventoso, Germinal, Floreal, Pradial, Mesidor, Termidor y Fructidor; referencias a los fenómenos meteorológicos y agrícolas de cada época. Así, por ejemplo, el invierno (correspondiente a diciembre, enero y febrero) estaba formado por los meses en los que más nieve, lluvia y viento se producía, respectivamente Nivoso, Pluvioso y Ventoso.


El problema era que cada persona ya tenía una forma bien establecida de decir la hora, y los viejos hábitos mueren con dificultad. Si bien comenzaron a fabricarse relojes especiales, como el de Destigny, que permitían convertir la hora convencional al nuevo Tiempo Revolucionario Francés, esta nueva medida no fue precisamente longeva. A los 17 meses de vida, fue abandonada oficialmente. Por su parte, el calendario sobrevivió 12 años, hasta que Napoleón lo abolió el 10 de nivoso del año 14, es decir, el primer día de 1806.


¿Crees que en la actualidad se tratan de imponer ideas o comportamientos de manera artificial? De ser así, ¿cómo determinar si deben aceptarse o rechazarse? Es más ¿está en nuestras manos imponer comportamientos o, al otro lado de la ecuación, tenemos la capacidad de aceptarlos o rechazaros en conciencia?


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