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Una voz por la paz

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea


Batalla terrestre vista por la prensa japonesa de la época


Era el año 1904 y un conflicto entre gigantes amenazaba la estabilidad de Oriente. Japón, en su búsqueda por convertirse en una gran potencia militar, sorprendió a los rusos con un ataque en Port Arthur que dejó seriamente dañada a la flota del zar. A pesar de que Rusia tenía una notable superioridad numérica y tecnológica, Japón logró imponerse con gran astucia al enemigo; su capacidad de adaptación a la guerra moderna y su excelente inteligencia militar, le consiguieron una insospechada ventaja en la guerra. El mundo estaba a la expectativa y el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosvelt, veía con preocupación los signos de una era marcada por la violencia. Una voz defensora de la paz estaba por entrar en escena.



La guerra destruía todo a su paso. La lucha de ambos ejércitos en tierra fue encarnizada, con soldados japoneses y rusos enfrentándose hasta el último suspiro en laberínticas trincheras. En la provincia de Manchuria, al noreste de China, desde febrero hasta marzo de 1905, ambas fuerzas colisionaron en la batalla de Mukden involucrando a 600,000 soldados de ambos bandos. El Ejército Imperial Japonés, dirigido por el general Kuroki Tamemoto, lanzó una gran ofensiva contra las fuerzas rusas, lideradas por el general Alexei Kuropatkin. A pesar de algunos avances iniciales rusos, lo cierto es que la batalla tuvo un giro inesperado cuando los japoneses rodearon a las fuerzas del zar y cortaron sus líneas de suministro, lo que llevó a los hombres de San Petersburgo a una pronta rendición.



Mientras tanto, el rugir de los mares se confundía con el estallido de buques y cañones que abrían fuego a discreción. Tras la caída de Port Arthur, la flota rusa intentó resistir al ataque japonés y romper el bloqueo naval que habían impuesto sobre Rusia; sin embargo, no fue suficiente. En mayo de 1905, en la batalla de Tsushima, en el estrecho que separa a Corea de Japón, los rusos fueron aniquilados ¡en tan solo 48 horas! A pesar de los alardes de grandeza que provenían desde el Almiratazago de San Petersburgo, la flota japonesa, liderada por el Almirante Togo Heihachiro, demostró ser más rápida y estar mejor equipada para el combate. Cientos de barcos rusos fueron destruidos o capturados, y el ejército japonés se consolidaba como potencia militar.

Theodore Roosvelt


Preocupados por el equilibrio global, las potencias internacionales intentaron intervenir para mediar una solución pacífica al conflicto. Un hombre resaltó en este esfuerzo conjunto, el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosvelt. La guerra no solo había inestabilizado a la región sino también había interrumpido el comercio de los Estados Unidos con Asia y el Pacífico. Por lo tanto, desde la astucia política y la defensa de la paz, Roosvelt ofreció su mediación para alcanzar un acuerdo entre los dos titanes orientales del momento. Con su famosa diplomacia del “big stick”, orientada a mostrar la fuerza militar de los EEUU acompañándola de delicadeza diplomática, Roosvelt consiguió sentar a las partes en la mesa de negociación y finalmente firmar un acuerdo de paz entre Rusia y Japón: El Tratado de Portsmouth. Un hito en la diplomacia internacional, considerado el primer acuerdo importante de paz logrado a través de la mediación de un tercer país y que, por lo tanto, se convirtió en un modelo para la resolución pacífica de conflictos en el futuro. No por nada Theodore Roosvelt consiguió el premio nobel de la paz de 1906.


¿Quién podrá conseguir intermediar de esta forma entre Rusia y Ucrania en el siglo XXI?




 


Aprende más:

Nuestro libro recomendado es - La diplomacia de la guerra ruso-japonesa por John Albert White



Fuentes:
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