Día de san Patricio

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea


Erin Go Braugh. St. Patrick's Greetings


Día de cerveza, duendes, tréboles y, si resultas premiado por el destino, un día de suerte. Esto es lo que muchas veces nos arroja el 17 de marzo cuando escuchamos sobre bares y pubs irlandeses reventando de dicha, cantos y tarros por doquier celebrando el día de san Patricio; sin embargo, muchas veces el correr del tiempo opaca sus orígenes y la pregunta ineludible brota entre nosotros para hacernos pensar: ¿por qué esta fiesta?


Se estima que a finales del siglo IV d.C nació, en la antigua provincia romana de Britania, probablemente en una de las pequeñas poblaciones cercanas al muro de Adriano, un hombre que definió el destino de Irlanda por siempre: san Patricio.


Según su propia obra biográfica “Confessio”, Patricio era hijo de Calpurnio, un diácono cristiano y decurión romano o miembro del senado de una ciudad romana, en este caso una urbe ubicada en Britania. Con tan solo 16 años de edad, la vida acomodada del joven Patricio dio un vuelco de ciento ochenta grados cuando fue secuestrado por una incursión de piratas escotos, una tribu celta proveniente de Irlanda que llevó al joven bretón a una tierra desconocida, politeísta y llena de espíritus naturales que definían el porvenir de sus habitantes.

En aquel entonces la isla irlandesa estaba ampliamente dominada por druidas, una clase sacerdotal con gran influencia en la sociedad y que guiaba al pueblo tribal en la práctica del druidismo, una colección de creencias politeístas y de seres sobrenaturales que ocupaban y controlaban partes del mundo natural, como rocas, ríos y árboles, muy parecido a las creencias preislámicas de los beduinos del desierto en la península arábiga o a las creencias prebudistas del aún vigente sintoísmo japonés. A su vez, el druidismo era una religión que practicaba el sacrificio animal y de humanos, en este último caso un sacerdote druida apuñalaba a la víctima e interpretaba el proceso de muerte de la persona desafortunada; actualmente las evidencias arqueológicas muestran que en Irlanda también se practicaba la cimentación como sacrificio ritual.


Bajo este contexto confesional isleño, Patricio estuvo cautivo seis años sirviendo como pastor para su amo, tiempo en el que dispuso de un alto sacerdote del druidismo como maestro y muy probablemente aprendió a hablar la lengua del lugar, hasta que, según la “Confessio”, un sueño le anunció que su libertad estaba próxima y un barco le estaba esperando, por lo que decidió escapar, ir a un puerto y retomar su libertad fuera de Irlanda; sin embargo, la isla volvería a coincidir con su destino años más tarde.


En libertad, pasó los siguientes siete años viajando por Europa buscando su vocación. Se trasladó a Auxerre, visitó Tours y estudió cristianismo en el Monasterio de Lerin en Francia, siendo ordenado sacerdote por san Germán de Auxerre. Tiempo después, se dice que un sueño le indicó volver a Irlanda, entonces una isla aún dividida en numerosos clanes bajo la poderosa autoridad de los druidas. Una vez decidido a partir, el joven fue nombrado obispo por el papa Celestino I en el año 432 y, junto con un pequeño grupo de seguidores, viajó a Irlanda para iniciar un proceso de evangelización y conversión.


Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, se adaptó muy bien a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local y varias comunidades cristianas, respetando las tradiciones y costumbres propias de sus habitantes, para desde allí llevarlos al cristianismo. Su pedagogía evangelizadora, se asocia tradicionalmente con haber utilizado el shamrock o trébol de tres hojas, un elemento celta de connotaciones mágicas y hoy símbolo oficial de Irlanda, como metáfora para explicar la Santísima Trinidad (tres hojas y un tallo). Asimismo, es reconocido por haber liberado a la isla de serpientes, acto que la visión cristiana interpreta como haber dado fin o expulsado las prácticas druidas de la sociedad irlandesa.


La tradición cristiana conmemora la muerte y festividad de san Patricio el día 17 de marzo, y debido a la conversión religiosa y espiritual de Irlanda, en otras palabras, el sentido de vida de este personaje histórico, la celebración tiene más bien un significado de renovación espiritual y de oración por misioneros cristianos que comparten el mismo sentido de vida que san Patricio.


Al igual que la fiesta de san Patricio, a lo largo de nuestra vida sobresalen festividades y tradiciones, nuestras o de otros, como la Navidad, Janucá, Año Nuevo u otras, cuyos orígenes muchas veces desconocemos o que se encuentran empañados por la bruma de un pasado nebuloso y un tanto ignorado.


Y tú, sin importar tu confesión o creencia, ¿reconoces el significado de lo que te reúne en fiesta con los demás? No olvidemos de donde venimos, pues eso nos guiará hacia donde debemos ir.



En esta búsqueda por algunos orígenes, no te pierdas el próximo especial: Raíces de Occidente, un especial que nos hará viajar cada martes por la noche por una de las civilizaciones fundamentales de nuestro mundo contemporáneo. #Lee1min. #DescubreMilenios


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