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Ofendiendo con color

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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«Es sólo darle clic y ya», ¿cuántas veces no ha escuchado que alguien habla así para desdeñar la obra de un fotógrafo. Si bien quienes leen estos artículos han probado ser personas abiertas a la sensibilidad y a la belleza del arte, es cierto que a veces la fotografía puede resultar engañosamente simple. Así que tengo para usted, querido lector, el trabajo de alguien que abrazó ese «engañosamente simple» para saturar de vida cada clic y ya.


William Eggleston, Sin título, c. 1971–1974, © Eggleston Artistic Trust.

Cortesía de Eggleston Artistic Trust y David Zwirner

 


William Eggleston llegó a Manhattan en 1967, lo hizo con una maleta llena de negativos a color y fotografías tomadas en el delta del río Mississippi. Cada cuadro era una escena de cielos azules, tierras planas y gente común del sur de Estados Unidos. Nada ni nadie resaltaba, sólo lo hacían sus tonos saturados y repletos de intensidad. Para muchos sólo eran momentos intrascendentes con colores brillantes, mas no para el director de fotografía del MoMA, John Szarkowski. En 1976 organizó una exposición individual del trabajo de Eggleston; el resultado fue impactante. Exhibir imágenes vívidas de escenas mundanas —como las reservadas para la publicidad— en una época en la que sólo la fotografía en blanco y negro se consideraba arte no sólo era inaudito, sino vulgar. La exhibición en el MoMA fue duramente criticada y, no obstante, décadas más tarde se considera un momento decisivo en la historia de la fotografía.



William Eggleston, Sin título, 1981, (del portafolio “Southern Suite”)

Galería Howard Greenberg

 


La mayor influencia de Eggleston es sin duda el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson. En su colección Images à la sauvette, cuya edición en inglés se tituló The Decisive Moment (El Momento Decisivo), Bresson capturó momentos espontáneos de la vida diaria de una manera personal y emocionante. No obstante, tras un viaje a París, Eggleston se percató que su ídolo había agotado el potencial de esa ciudad y se descubrió orillado a encontrar un tema nuevo en su entorno estadounidense banal y aburrido. En la exposición del MoMA no había actos heroicos, ni agendas políticas o denuncia social. Eggleston se había decidido por un enfoque que el llamó —muy a la gringa— «fotografiar democráticamente», en el que todos los temas pueden ser de interés sin que uno lo sea más que otro. En su búsqueda descubrió el espacio liminal, aquello que está entre dos mundos, en su caso el urbano y el rural. En estas zonas intermedias se ven las huellas del ser humano en la naturaleza, se descubre la ruralidad indómita y los paisajes manufacturados. Entre caminos de tierra, vallas publicitarias desgastadas, tierras semidesarrolladas y gasolineras, descubrió el simbolismo de aquello que sucede entre un lugar y otro, entre un punto de inicio y nuestro destino.



William Eggleston, Sin título, c. 1970-73, © Fundación artística Eggleston.

Cortesía de Eggleston Artistic Trust y David Zwirner


En la fotografía de Eggleston se encuentra un abandono vivo, prácticamente sin gente o con los últimos a punto de irse. Al igual que Edward Hopper, capturó momentos y lugares que la mayoría considerarían corrientes. Y, sin embargo, al prestar atención a lo pasado por alto, Eggleston dio testimonio de la textura de la cotidianeidad recopilando evidencias de la vida ordinaria que tiene la enorme mayoría de las personas. Con sus imágenes reveló una magia habitual que nos obliga a redescubrir nuestro entorno y nuestro paso por él.

 


La obra de Eggleston tiene que ver con aquello que vamos dejando atrás mientras avanza nuestra vida. Cuando la fotografía en color se ha vuelto prácticamente omnipresente, la atención paciente de Eggleston merece nuestra consideración. Aunque en su momento fue calificado de banal, ha adquirido un significado nuevo debido a la atención que puso en la belleza oculta a nuestro alrededor, incluso en aquello que a primeras puede parecernos feo. En las últimas cinco décadas, Eggleston se ha consolidado como uno de los fotógrafos más importantes de nuestra era. En marzo del 2012, Christie’s subastó 36 de sus impresiones por 5.9 millones de dólares. Su fotografía «Sin título, 1970» superó el récord personal del artista para una sola obra vendida con $578,500 dólares.


William Eggleston, Sin título (Memphis), 1970, Fundación artística Eggleston.

Cortesía de Eggleston Artistic Trust

 


Más allá del éxito económico, el estilo característico de Eggleston guió a una generación de fotógrafos y directores de cine dentro de los cuales se cuentan Andreas Gursky, los hermanos Coen, Soffia Coppola, David Lynch y Sam Mendes. Y hoy, en una era en la que una buena cámara con un buen perfil de color está al alcance de todos los bolsillos —y dentro de todos—, y en la que fotografiamos diariamente a aquellos a quienes queremos o simplemente lo que nos llama la atención estamos continuando con la tradición de Eggleston y su particular manera de encantar la vida. Aquello que se oculta en la cotidianeidad y que otros pueden calificar de banal, con nuestras fotos podemos dotarlo de significado. Así como Sam Mendes en su película «American Beauty» (1999) imbuyó de majestuosidad a una bolsa de plástico que gira y vuela en el viento, así también cada fotografía que tomamos puede ser trascendente si con nuestro ojo la dotamos de belleza. Es cuestión de comenzar a ver lo maravilloso que es el color que nos rodea.

 


Si usted cree que la vida merece ser celebrada y que es nuestra obligación (y placer) reconocer su colorido, tengo para usted un pequeño secreto que seguro le ayudará a ver el mundo tan brillante y maravilloso como en realidad lo es. Espero que el conformismo no destiña lo que le rodea, querido lector, y le deseo una mirada educada para distinguir la belleza oculta detrás de la obviedad.



 



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Fuentes:

Cain, Abigail. 2016. A Road Less Traveled: How William Eggleston Transformed Photography in America. 22 de julio. Último acceso: 15 de mayo de 2024. https://www.artsy.net/article/artsy-editorial-what-you-need-to-know-about-william-eggleston.

Burroughs, Augusten. 2016. William Eggleston, the Pioneer of Color Photography . 17 de octubre. Último acceso: 05 de mayo de 2024. https://www.nytimes.com/2016/10/17/t-magazine/william-eggleston-photographer-interview-augusten-burroughs.html.

Glover, Michael. 2013. Genius in colour: Why William Eggleston is the world’s greatest photographer. 2013 de abril. Último acceso: 15 de mayo de 2024. https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/art/features/genius-in-colour-why-william-eggleston-is-the-world-s-greatest-photographer-8577202.html.

Palumbo, Jacqui. 2020. William Eggleston’s Colorful Photographs of the Everyday Shocked the Art World. 26 de marzo. Último acceso: 15 de mayo de 2024. https://www.artsy.net/article/artsy-editorial-9-contemporary-artists-mastering-maximalist-patterns.

 

 




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