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Silencio

Actualizado: 23 de ago de 2020

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea

En cualquier obra musical, el silencio es el origen de todo; de él comienza a construirse y a él se vuelve a llegar. En 1984 el director de cine Philip Groening pidió un permiso especial a la Orden de Monjes Cartujos para rodar un documental que revelara su vivir. Esta orden monástica cristiana, fundada por Bruno Hautenfaust en 1084, es una de las más austeras, sencillas y modestas que existen, además de ser la que con mayor silencio procura vivir.


Su vida silenciosa, rústica, rítmica y dedicada a la contemplación, nos hace recordar expresiones semejantes y presentes en el budismo zen y el concepto estético del nipón tradicional, el wabi-sabi. Con la llegada del budismo zen a Japón en el siglo VI d.C, se inició un camino de sabiduría más allá de la concepción intelectual y dirigida sobre todo a la intuición y contemplación de la esencia de las cosas, el kensho. Por su parte, el wabi-sabi, teniendo como base fundacional al budismo zen, dotó a éstas islas de una interpretación particular de belleza que reconoce como bello lo imperfecto, lo modesto, lo humilde y sobretodo lo fugaz.


En un primer momento wabi hacía referencia a la soledad de vivir en el silencio y la naturaleza, y sabi a lo viejo y marchito. Hoy, la unión de ambos términos nos habla de la belleza que radica en la quietud y en las marcas propias del tiempo sobre todas las cosas; una quietud silenciosa, atenta al pasar de las horas, que es igualmente apreciable en el modo de vivir cartujo vigente desde 1084 y reflejado en el documental de Groening: El Gran Silencio.


Y nosotros, en nuestra rutina diaria ¿cuándo volvemos al silencio?


[Monje Cartujo en oración] [Estética wabi-sabi]



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