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Cincinnatus, el modelo de la República

Actualizado: 22 de ago de 2020

Autor: Esteban Soní Rico

[Cincinnatus recevant les ambassadeurs de Rome-Alexandre Cabanel]



El gobierno de la antigua Roma está definido por tres etapas: la monarquía, la república y el imperio. La monarquía terminó cerca del año 500 a.C., cuando inició la república, instaurando un senado permanente y expulsando al monarca; y la república terminó cerca del año 30 a.C. cuando Cayo Octavio Turino fue designado como princeps, y después tomó el nombre de Cesar Augusto, primer emperador.



Vale la pena explicar rápidamente cómo funcionaba la república para entender la importancia de Cincinnatus. La república romana, después de haber expulsado al monarca, decidió que el pueblo no podía ser gobernado por un solo hombre, pues no era conveniente que toda la autoridad recayera en una persona, por lo que instauró el senado, siendo éste un consejo de gente mayor (‘senado’ viene de senex, anciano), y eligió a los cónsules, un puesto de elección anual y colegiado. El senado y los cónsules fueron la solución de Roma, pero se dieron cuenta de que, en ciertos momentos, como al defenderse en una guerra, si la decisión dependía de muchos, era tiempo y esfuerzo que se perdían, por lo que, en momentos de crisis, lo mejor era ceder todo el poder a un solo hombre, el dictator, quien ocuparía ese cargo hasta que la crisis acabara.



El cargo de dictator era característico de la República romana, era necesario y a su vez muy útil en muchas ocasiones, aunque también fue lo que permitió que Cayo Octavio Turino llegase a ser nombrado prínceps. Recordemos que el dictator tenía el poder absoluto en Roma, bajo la promesa de devolver el gobierno al senado una vez terminada la crisis. Sin embargo, Octavio, después conocido como Cesar Augusto, se negó a devolver el poder. Pero hubo muchos, a lo largo de casi 500 años que sí lo hicieron, y uno de ellos fue Cincinnatus, quien se volvió después una figura heroica para la República romana.



Cincinnatus era un agricultor que vivía a las orillas del río Tíber, cultivaba sus campos y vivía de la tierra, como era común en la zona, pero en el 460 a.C. fue llamado por el Senado, para que fuera un mediador en una lucha entre los tribunos y los plebeyos, la cual pudo resolver con sabiduría, por lo que pudo volver a su hogar y continuar con su labor en el campo.



Pero dos años después Roma sufrió la invasión de los ecuos y volscos, por lo que necesitaban un dictator, y por su sabiduría, virtudes y gran labor años atrás, el Senado llamó de nuevo a Cincinnatus y le otorgó el poder absoluto. La leyenda cuenta que se encontraba arando la tierra cuando recibió la noticia de parte del Senado, que le cedía todo el poder para derrotar a los invasores; entonces Cincinnatus dejó su tierra, formó un ejército y, por la noche, se dirigió a los alrededores del monte Algido, donde encontró el campamento enemigo y expulsó a los invasores en sólo una semana; después, se dirigió a Roma, donde fue recibido con honores, pero una vez terminada la celebración de la victoria, Cincinnatus renunció a la dictadura, la cual le había sido conferida por un periodo de seis meses, se negó a recibir recompensa alguna, y decidió sólo volver a su trabajo en el campo.



Su honestidad y actitud fueron tomadas como modelo cívico en Roma, y por lo mismo, años después, en el 439 a.C, cuando tenía ya casi 80 años, fue llamado nuevamente por el Senado y nombrado dictator para oponerse a Espurio Melio, quien pretendía dar un golpe de estado para reestablecer la monarquía. Así que, Cincinnatus, tomó nuevamente el poder de dictator, y mandó a buscar a Espurio, para hacerle justicia a Roma. Se cuenta que fue hallado por el jefe de caballería, y por resistirse al arresto Espurio murió. Cuando la noticia llegó a Cincinnatus, al ver que el suceso no desató una guerra civil y que la República estaba nuevamente a salvo, siendo éste su único objetivo, dejó la dictadura para volver a su trabajo en el campo, como todos esperaban.



Su compromiso y lealtad con el Senado y gobierno fueron reconocidos por muchos, por lo que se volvió un símbolo de la República. Y es en honor a él, y a su modelo, que la ciudad de Cincinnati adquirió ese nombre, ya que, al terminar la guerra de independencia de Estados Unidos, Washington renunció al mando como comandante, emulando a Cincinnatus. Además, terminada la guerra, también se fundó la Sociedad de los Cincinnati, en honor a Washington y a Cincinnatus, una sociedad conformada por aquellos soldados que servían desinteresadamente a su patria.


¿Y tú, cómo responderías al poder?

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Fuentes:
  • Livio, T. (1993). Historia de Roma desde su fundación, III y IV. Villar Vidal, J. A., Traducción y notas. Biblioteca clásica Gredos.

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