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Explosión Creativa

Actualizado: 23 de ago de 2020

Autor: Fermín Beguerisse Hormaechea

[Arte rupestre de la cueva de Chauvet, Francia]


En el invierno de 1994, Jean Clottes, uno de los prehistoriadores más reconocidos en Francia, recibió una llamada para adentrarse en la recóndita cueva de Chauvet; se habían encontrado con pinturas rupestres en un inimaginable estado de conservación.


A primera instancia, a Jean le pareció un tanto fraudulenta la llamada; sin embargo, al verse frente a cuantiosas figuras animales plasmadas sobre un lienzo de piedra, bastó con un primer vistazo a una longeva capa calcita alrededor de la pintura para percatarse de su autenticidad.


El arte rupestre es uno de los elementos más icónicos del periodo prehistórico y es reconocido como el primer lenguaje, ya que fue la primera forma de transmitir conceptos con la vocación de perdurar. En aquel entonces, no existía una división clara entre el arte y la escritura, ambas formaban parte de un mismo tipo de expresión para plasmar, por medio de símbolos, una memoria colectiva y los principios estructurales de una cosmogonía. Las pinturas en las cuevas podían servir al grupo a manera de registro de los animales que vivían a su alrededor, o incluso como símbolos rituales de una “religión de cavernas” donde se rendía culto a la fauna que les proveía de alimento para sobrevivir.


La pintura rupestre hallada en esta cueva del sur de Francia, significó un revés a la teoría gradualista que defiende una progresiva evolución mental del cerebro humano. Frente a las cuevas de Altamira y Lascaux, cuyos dibujos más complejos tienen una antigüedad de entre 10,000 y 18,000 años, la cueva de Chauvet posee dibujos de la misma calidad y es 18,000 años más antigua; un tiempo bastante considerable. Basados en estos descubrimientos y la temporalidad que les separa, varios expertos consideran que el arte prehistórico no tuvo una evolución gradual, sino que debió de haber existido una explosión creativa traducida en la pintura y reflejo de un último gran rediseño mental.


Estos vestigios son prueba de una primera concepción del “yo” distinguiéndose de su entorno y, de acuerdo al investigador Steven Mithen, de una evolución que detonó la suma de tres tipos de inteligencia: inteligencia técnica, social y de historia natural.


Observando a aquellos hombres prehistóricos ¿qué conceptos intangibles comenzamos a comunicar? ¿cuál fue la chispa que revolucionó nuestro pensar? ¿por qué nosotros?


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