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«Historias de marinos» - Náufragos en el ártico

Autor: Guillermo Beguerisse Hormaechea


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La ambición de alcanzar lo imposible, de lograr la hazaña inalcanzable, devoró literalmente a estos hombres. Esta es la segunda entrega de la serie «Historias de marinos».


Carta firmada por el capitán Sir John Franklin



El 19 de mayo de 1845 partieron del puerto británico de Greenhithe las dos joyas de la Royal Navy: el HMS Erebus y el HMS Terror. Nunca imaginaron que el nombre del segundo sería una profecía del destino que sufrirían las dos embarcaciones equipadas con proas revestidas de hierro, camarotes con calefacción, suministros para tres años y bibliotecas repletas de novelas de Dickens. Ambos barcos y sus 129 hombres zarparon en busca del paso noroeste, el deseado camino para unir el Atlántico europeo y el Pacífico norteamericano por las aguas congeladas del Canadá para evitar el largo camino alrededor de Sudamérica o África. Capitaneados por John Franklin; exgobernador de Tasmania, veterano de Trafalgar y experimentado en la expedición polar; la tripulación fue avistada por última vez por dos balleneros en la bahía de Baffin en agosto de 1845. Pasaron 170 años antes de volver a ver los barcos.



Al perder rastro de las embarcaciones, el Almirantazgo británico tardó tres años en enviar tres expediciones de rescate antes de darse por vencido. La mujer de Franklin, Jane Griffin, patrocinó cuatro excursiones adicionales; sin embargo, los dos barcos y su tripulación no fueron encontrados. En 1850 apareció la primera pista: tres tumbas en la isla Beechey. Nueve años después se descubrió una carta dentro de una lata escondida en un montículo de piedras en la isla King William. La carta, firmada por Franklin, aseguraba que los barcos habían sido atrapados por el hielo durante el invierno. Tras dos años atrapados en el hielo y con 105 sobrevivientes habían abandonado los barcos para dirigirse a pie hacia el sur en busca de una ruta comercial para pedir ayuda.



Arrastrando botes por el hielo, los exploradores fueron muriendo de hipotermia, escorbuto, neumonía y tuberculosis. Víctimas de envenenamiento por plomo a causa de un mal sellado de las latas de alimentos, la tripulación comenzó a enloquecer. El terror se apoderó de ellos cuando, desquiciados y habiendo desechado el alimento contaminado, asesinaron a sus compañeros en busca de lo más valioso que cargaban: su carne como alimento.



Nunca se supo más sobre estos hombres. Los inuits ayudaron a las expediciones del Almirantazgo para encontrar a los dos barcos, pero sólo lograron señalarles los campamentos con cadáveres abandonados y restos de carne humana en las ollas olvidadas. La sociedad victoriana se escandalizó y no creyó los testimonios inuits, aunque estos últimos cargaron el mensaje durante generaciones en forma de narraciones orales. Fue hasta el 2014 y 2016 que estas historias fueron escuchadas y la Artic Research Foundation descubrió el HMS Erebus y el HMS Terror sepultados bajo el hielo. Dos barcos fantasmas que aún exploran el ártico.



¿Qué decisión habrías tomado si tú hubieras sido el capitán de la misión? ¿De qué manera se puede conservar la humanidad antes de perderla en las condiciones más adversas?


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