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La piedra que descifró idiomas

Autor: Esteban Soní Rico


“Desde que reina el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el dios Epífanes Eucaristos, el hijo del rey Ptolomeo y la reina Arsínoe, dioses Filopatores, han sido muy beneficiados tanto los templos como los que viven en ellos, además de todos los que de él dependen, siendo un dios nacido de dios y diosa (como Horus, hijo de Isis y Osiris, quien vengó a su padre), y siendo benevolentemente dispuesto hacia los dioses, ha dedicado a los ingresos de los templos dinero y grano, y ha invertido mucho dinero para la prosperidad de Egipto, y ha consolidado los templos, ha sido generoso con todos sus medios, y de los ingresos y los impuestos que recibe de Egipto una parte ha sido condonada completamente y otra reducida a fin de que el pueblo y todo lo demás sea próspero durante su reinado…”



Este es el fragmento de un texto escrito en el año 196 a.C. sobre una piedra. Se escribió en ocasión de la coronación del faraón Ptolomeo V, quien perteneció a la dinastía ptolemaica y cuyo gobierno inició a sus cortos 14 años de edad. Ptolomeo, como faraón de Egipto, fue coronado en Menfis, y el mensaje tallado en piedra fue una acción de gracias por el inicio de su reinado, agradecimiento redactado en los tres idiomas que se usaban a lo largo de todo Egipto durante el siglo II a.C, siendo estos: griego, jeroglíficos egipcios y demótico ―que también es una escritura del Antiguo Egipto.



La piedra trilingüe que anunciaba el decreto de la coronación del faraón permaneció en Menfis por algunos siglos, en algún momento ―no se sabe con precisión cuándo, aunque se cree que a finales del siglo IV d.C.― fue trasladada al norte, a la ciudad de Raschid (Rosetta), que está en el delta del Nilo, donde fue utilizada como una piedra de construcción, sin reparar en el decreto que guardaba.



La piedra permaneció como parte de la construcción durante algunos siglos, hasta que fue hallada en 1799 por Pierre Bouchard, un soldado napoleónico que se encontraba a la mitad de la campaña de conquista de Napoleón. La piedra llamó la atención, sobre todo, por el hecho de tener tres escrituras distintas, de las cuales sólo de una se tenía pleno conocimiento, el griego; de otra sólo algún conocimiento, el demótico; mientras que de la tercera no se tenía comprensión alguna, los jeroglíficos.



La piedra fue apodada “Rosetta” por ser la ciudad donde se encontró, y de inmediato, fue de gran interés para los arqueólogos y filólogos de la Época Moderna, ya que era el primer texto plurilingüe que se encontraba.



Unos años después de su descubrimiento, cuando el ejército napoleónico fue derrotado por el británico, los ingleses tomaron la piedra y se la llevaron de Egipto para ingresarla al Museo Británico, donde actualmente se encuentra.



En 1803 apareció la primera traducción completa del texto que estaba en griego antiguo, y se realizaron traducciones al latín, al inglés y al francés, para asegurar su difusión. No obstante, sobre los otros dos textos no se tenía mucha información. El demótico era una escritura que apenas se estaba investigando, y por eso, en 1802, fue un gran avance ver 29 letras del alfabeto plasmadas en el escrito y que se hayan identificado cinco nombres comparando el texto demótico con el griego, el cual sirvió de puente para la traducción, pues se dieron cuenta que el texto decía lo mismo en ambos idiomas. Por último, acerca de los jeroglíficos no se tenía noticia alguna; no se conseguían descifrar.



Fue hasta 1822, cuando Jean Champollion, en París, anunció que había podido descifrar el texto jeroglífico, lo que fue un gran avance para la filología y la lingüística, ya que brindó la llave para la interpretación y traducción de los jeroglíficos del Antiguo Egipto.



El descubrimiento de esta piedra fue lo que permitió que se entendiera la escritura jeroglífica del Antiguo Egipto, y lo que llevó a descubrimientos importantes en los años siguientes. Además de esta piedra, años más tarde, se encontraron dos copias fragmentarias del mismo decreto inscrito en la Piedra Rosetta, así como muchos otros decretos egipcios bilingües o trilingües del tiempo de la dinastía ptolemaica.



Este descubrimiento ayudó a dar un gran paso a la lingüística y la filología, que son dos estudios sobre la lengua, sobre su historia, sus cambios y modificaciones, sus formas de uso, entre otras, y aunque su objeto es sólo el idioma, son de gran ayuda para el conocimiento de la historia, porque por medio de la escritura es que muchas culturas sobreviven, y sin estudios como éstos, no se podrían conocer sobre ellas.


El idioma tiene su historia, y te ayuda a conocer también la historia de otras culturas, ¿sabes qué historia cuenta tu idioma?, ¿crees que es importante conocer idiomas para poder conocer también la historia?


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Jean Champollion


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